Los precios de los códigos QR funerarios varían más de lo que deberían, y comparar las cifras del escaparate es la forma equivocada de leerlos. Lo que decide es a cuál de dos modelos estás entrando — y ese dato casi nunca aparece en grande.
Un pago, o uno cada año
Pago único. Pagas una vez, por el código y por la página que hay detrás. No hay nada que renovar y nadie tiene que acordarse de nada.
Suscripción. Pagas una entrada y después un importe anual, normalmente presentado como «alojamiento» o «conservación». La página sigue existiendo mientras ese importe se pague.
La diferencia no es aritmética. Una suscripción tiene que pagarla alguien durante décadas, incluido el momento en que quien creó el espacio ya no esté. La pregunta de verdad no es cuánto cuesta hoy, sino quién va a firmar el recibo dentro de treinta años. Una tarjeta caducada, un banco cambiado, un correo que nadie lee: eso basta para que la página de una persona fallecida se apague.
Qué debería entrar en el precio
Es la columna que decide, y casi nadie la publica.
- El soporte físico, y cuántos. Un solo adhesivo es un punto único de fallo: si se raya o alguien lo arranca, hay que volver a comprar.
- El espacio y sus límites. Un memorial que admite «100 MB por álbum» se llena con un vídeo de tres minutos. Pregunta por los límites en fotos, vídeos y audio, no por el total.
- El alojamiento, y por cuánto tiempo. Es el coste real del proveedor, y por eso es el que más se disimula.
- El reemplazo. Un número de años no es lo mismo que un compromiso de sustituir la pieza gratis. No cuestan lo mismo al proveedor.
- El trabajo humano, si lo hay: montar el contenido, redactar la biografía, colocar la pieza en la sepultura. Sube el precio sin cambiar el producto.
Las cuatro preguntas que conviene hacer
- ¿Es un pago o un alquiler? Un precio sin duración no significa nada. Pide el coste a veinte años, en euros.
- ¿Quién aloja el espacio? No quién vende la placa: quién guarda las fotos, y en qué dirección se abre la página. No siempre es la misma empresa.
- ¿Qué cubre la garantía? ¿Años, o reemplazo gratuito? Y si se rompe a los seis años, ¿cuánto cuesta la pieza nueva?
- ¿Puedo verlo antes de pagar? Y lo que importa más: ¿puedo enseñárselo a la familia antes de pagar?
Cómo es la parte baja del mercado
Hay páginas memoriales gratuitas, y funcionan. Lo que suelen cobrar en su lugar es otra cosa: publicidad en la página de una persona fallecida, un límite de almacenamiento que obliga a pasar a pago en cuanto subes vídeo, o un cierre sin aviso cuando el proyecto se abandona. El desarrollo está en memorial online: gratis o de pago, y lo que ocurre cuando el proveedor desaparece, en qué pasa si la empresa cierra.
En el otro extremo, un artesano funerario puede cobrar varios cientos de euros: ahí lo que pagas es trabajo de una persona —maquetar, redactar, colocar—, no un producto distinto.
Lo que cobra forevr
Un pago único, sin suscripción: 19 € la opción Souvenir, 39 € Heritage, 89 € Eternite. En los tres casos recibes tres adhesivos con el mismo código —uno para poner, dos de repuesto—, y desde Heritage un chip sin contacto que basta con acercar al móvil.
Nuestro compromiso es el reemplazo gratuito durante 10, 20 o 30 años según la opción. Está dicho así a propósito: no prometemos que un vinilo dure treinta años a la intemperie, nos comprometemos a sustituirlo cuando deje de leerse.
Y el espacio se puede ver y compartir antes de pagar: catorce días con todas las funciones, un enlace que puedes enviar a la familia, y la decisión se toma sobre lo que ya está delante. Quién paga, además, no tiene que ser quien lo creó — eso está en quién paga el memorial online.
¿Todavía no tienes claro qué hace exactamente un código QR funerario? El código QR funerario: para qué sirve.





